Espiritualidad y carisma

           El carisma de la Congregación es  la confianza total  en el amor y providencia divinos, que se ha de manifestar  en todos los acontecimientos de la vida, tanto prósperos como adversos, porque la Misionera de la Providencia sabe que todo está en manos del Padre, que nos cuida con ternura. El Fundador toma como fuente inspiradora el Evangelio. “Por eso os digo: no andéis angustiados por qué comeréis o qué beberéis, o por el vestido, con qué os vestiréis… Fijaos en las aves del cielo, no siembran ni cosechan ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta… ¿Por qué os angustiáis por el vestido? Mirad los lirios del campo, no trabajan ni hilan. Os aseguro que ni Salomón con todo su fasto, se vistió como uno de ellos… Buscad ante todo el Reino de Dios y su justicia y lo demás se os dará por añadidura”. (Mt. 6, 25-34).

Nuestra Señora de la Providencia

El lema de la Congregación es: “VIVIR DE DIOS PARA DARSE A LAS ALMAS”

 La vida espiritual de las Hermanas se fundamenta en una continua oración.

Todo ha de cooperar a vitalizar el trato y la unión con Dios, con una aceptación gozosa de su voluntad en todo lo que le suceda, mediante el espíritu de confianza en la Providencia divina.

            La Sagrada Eucaristía constituye el momento culminante del día en la vida de las Hermanas. En ella se alimentan y fortalecen para realizar su misión apostólica.

            María es para cada Misionera de la Providencia prototipo de consagración. La invocan como poderosa intercesora y la aman como Madre. 

            Además de los tres votos de castidad, pobreza y obediencia, profesan un cuarto voto de apostolado.

Su misión principal es la evangelización a través de  la educación, sobre todo  de la niñez y juventud.

Por eso la actividad de las Misioneras de la Providencia se encauza  a:

  • Formar cristianamente a la niñez y juventud en los colegios y residencias universitarias, poniendo esa formación al alcance de todas las clases sociales.

  • Proporcionar a la gente trabajadora un ambiente cristiano en lo moral y lo económico.

  • Trabajar por la extensión del Reino de Dios en países de misión.

  • Ejercitar la caridad sin limitación, pues el apostolado de la Congregación es tan amplio y sin cortapisas como amplia y universal es la caridad. (Const. Cap. 1º, nº 7).

          Tratan de vivir de manera práctica la Providencia de Dios y el cuidado amoroso que Dios tiene de nosotros, sustentándose por medio de su trabajo y llevando una vida pobre y austera.

            Otra tarea importante de evangelización la realizan las Hermanas en las Parroquias donde están ubicadas las Comunidades. Colaboran con los Sacerdotes en la Catequesis, en la animación litúrgica y ejerciendo la caridad con la visita a enfermos, ayudando a familias necesitadas y prestando apoyo a quien lo necesita.

            Esta labor pastoral, humanitaria, solidaria y misionera la van extendiendo por diversas ciudades de España y también en América, concretamente en Bolivia y Perú.