Historia de la Familia Providente

La historia de la Familia Extensiva de nuestra Congregación se remonta al año 1981 y comienza en la Casa de Salamanca

Secundando el deseo que nuestro Fundador había manifestado en más de una ocasión de que el carisma de las Misioneras de la Providencia no quedara solamente en las Religiosas, sino que se extendiera también a los laicos que quisieran participar  de esta riqueza que supone el carisma, la espiritualidad y la misión de una Congregación, y de esta manera se fuera formando la familia laical.

las Hermanas comienzan a manifestar este proyecto a los padres y madres de las alumnas del colegio, y poco a poco va formándose un pequeño grupo que va aumentando con el tiempo. En un principio el grupo se llamó Cooperadores Misioneros. La Hna. Mª del Carmen Vicente fue la principal animadora y responsable de esta familia laical, aunque todas las Hermanas participaban en el proyecto.

Poco a poco se van sentando las bases. El fin principal es que los Cooperadores vivan en su vida diaria la espiritualidad de las Misioneras de la Providencia; vivir la confianza en Dios nuestro Padre y extender el Reino de Dios, vinculados a la Congregación.

En la primera reunión, a la que asisten un número significativo de personas, la Hna. Purificación Segurado, Superiora General de la Congregación, les habla de la importancia de este momento. Entre otras cosas les dijo que ella quería ser portadora fiel del mensaje que D. Joaquín, el Padre  Fundador, les hubiera dicho si estuviera entre ellos en esos momentos. Les animó a entusiasmarse con la gran tarea que el ser cooperador significaba, conocer y reflexionar sobre el espíritu de la Congregación, amarla y dar a conocer su carisma en el ambiente de cada uno. Les manifestó que era deseo del Padre que su Obra se extendiera también a la rama de seglares, que vinculados al espíritu de la Congregación, la apoyaran y la proyectaran para mayor gloria de Dios y la extensión de su Reino.

También comenzó a formarse el grupo de Cooperadores en otros lugares donde la Congregación tenía Casas: Zamora, Valladolid, Ciudad Rodrigo, y en más de una ocasión se reunieron de todos los lugares para compartir juntos ideas y proyectos y también para pensar en unos compromisos que todo Cooperador Misionero debe adquirir:

- Llevar a la vida diaria el carisma de la confianza, con un abandono filial en las manos del Padre.

- Rezar el Ángelus al mediodía.

- Unirse el día 12 de cada mes a la oración de las Misioneras por las vocaciones.

- Participar en la Eucaristía dominical.

- Colaborar con las Hermanas según los dones y cualidades de cada uno.

Han pasado muchos años desde aquella fecha. Y hoy continúa esta familia laical con el nombre de Familia Providente, con el mismo objetivo: participar y vivir del carisma, espiritualidad y misión de las Misioneras de la Providencia.

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